
e puse un poco de imaginación, no fue un milagro con perdón de Dios… Jamás sentí esa fuerza en mi, sin vanidad, ni ego, ni ambición, te digo más no se si con valor, pero coraje y esperanza sí. En tu mirar curé mi fiebre y fue de repente, los naufragios me he tragado y las heridas ya no duelen. Sin que se note, te miro y es sin que se note, y la verdad que había en mí y que era inmensa de la rutina estaba presa. Sin que se note, te miro y es sin que se note y la mentira que hubo en mí que era intensa, desaparece, sólo muere… Y los miedos se disfrazan y se esconden para no ver el sol, y se asustan. No fue la suerte quien me lo enseñó, me até a la fuerza que vivía en mí, con siete llaves de imaginación ganó mi ansia y mi esperanza, venció a mi mente desatada, y así escapé de aquellas garras, y al fuego eché miles de cartas y de palabras…Tesoros que no valen comparados con tu alma. Sin que se note, te miro y es sin que se note, y la verdad que había en mí es tan inmensa, de las promesas queda presa. Sin que se note, te miro y es sin que se note, y la verdad que había en mí es tan intensa, ya no le teme a lo que quiere, s e ha deshecho del disfraz con el que oculta su mirada, se ha entregado a la ilusión de pelear por lo que ama. Corazones que se buscan en aquellas madrugadas, son corazones, son montañas que no se esconden, que se hablan.
Sin que se note, te miro y es sin que se note.
Si tuviese que contarle hoy mi vida a alguien, podría hacerlo de tal manera que me verían como a una mujer independiente, valiente y feliz. Nada de eso: me está prohibido mencionar la única palabra que es mucho más importante que los once minutos: amor. Durante toda mi vida he entendido el amor como una especie de esclavitud consentida. Es mentira: la libertad sólo existe cuando él está presente. Aquel que se entrega totalmente, que se siente libre, ama al máximo. Y el que ama al máximo se siente libre. Por eso, a pesar de todo lo que pueda vivir, hacer, descubrir, nada tiene sentido. Espero que este tiempo pae de prisa, para poder volver a la búsqueda de mí misma, bajo la forma de un hombre que me entienda, que no me haga sufrir. ¿Pero qué tonterías estoy diciendo? En el amor, nadie puede machacar a nadie; cada uno de nosotros es responsable de lo que siente, y no podemos culpar al otro por eso. Me sentí herida cundo perdí a los hombres de los que me enamoré. Hoy, estoy convencida de que nadie pierde a nadie, porque nadie posee a nadie.
Y yo lo quiero intentar,
pero tú esperas más
de lo que yo puedo dar…
No hay comentarios:
Publicar un comentario